martes, 26 de octubre de 2010

EN LAS NARICES


De: Carlos Trujillo

Coincidentalmente todos estos asuntos – dos de pasada y uno de fondo – tienen que ver con la cultura:
Hugo Chávez debe estar feliz, la Universidad de Tripoli (Libia) le concedió un título de Doctor Honoris Causa, algo parecido sucedía hace treinta años con Idi Amín Dadá en Uganda con unos doscientos cincuenta mil muertitos en apenas siete años, pero también fue Doctor Honoris Causa.
El servidor público es eso, un servidor de la comunidad, no un sirviente ni esclavo ni concierto. Un Director de Hospital (policial) no es ningún pelafustán y no merece el trato que el Presidente le dio en su encíclica del Sábado último. Qué vergüenza comunal.
Y ahora: se llamaba Jenny Nazareno Solano, se llamaba, hoy reposa en una tumba en su Esmeraldas. Autoridades y funcionarios la llamaban a ella y a otros cientos, profesores contratados.
Yo les llamo víctimas. Jenny Nazareno es una víctima de una confabulación para destruir la educación fiscal, es decir de los que no tienen plata. Un Ministro que casi en cinco años no extendió nombramientos ni para reemplazar a muertos, jubilados y renunciados, dos Ministras que siguen sus pasos (nombramientos solo para algunitos cuidadosamente preferidos) contratos que se dan y se pagan con mil argucias una vez terminado el periodo del contrato, por eso se habla de adeudamiento de cuatro, nueve, y diez meses. Falsamente a Jenny se le acusa de no haber tenido título docente, quien tiene la culpa: el Contratante o el Contratado? Y este viacrucis se repite de año en año. Ahora Jenny Nazareno Solano se les murió en las narices.
Estamos ya en el año 4 de la Nueva Era (2010 de la larga noche neoliberal) y por millones – nunca antes oído – de dólares que se dice haber gastado la educación no avanza ni física ni intelectualmente. Se ha implantado la tortura mental – otra inquisición – para someter a los maestros nuevos: la inseguridad, la precariedad del cargo, el pago tramposo y a destiempo. Encargados de la educación están miles de víctimas aterrorizadas por la prepotencia y la mañosería rampante. cbtrujiIIos@hotmaiI.com

jueves, 21 de octubre de 2010

Un equipo pesado destinado a la Refinería se trasladará por la ciudad

Este viernes se comenzará a transportar desde el Puerto comercial de Esmeraldas hasta la Refinería, un equipo llamado reactor, de 184 toneladas.
El equipo fue importado por la Empresa Coreana SK E&C, contratada para ejecutar el proyecto de rehabilitación de la Refinería Esmeraldas, que se cumple en su primera fase. El reactor será instalado en la unidad Craqueo Catalítico Fluido (FCC) y servirá para mejorar la producción de Gas Licuado de Petróleo y Gasolina de Alto Octano.
Debido a que el traslado de este equipo implica riesgos y posiblemente ocasionará inconvenientes en el tránsito vial de la ciudad, los técnicos de la refinería han tomado precauciones bajos normas de seguridad y han coordinado con otras instituciones para evitar incidentes en la vía.
El puente peatonal del sector de Aire Libre será levantado para facilitar el paso del reactor y el viaducto de El Cabezón será apuntalado con 4 portos para mayor seguridad.
Se ha considerado como riesgos asociados a tener en cuenta; las líneas de alta tensión eléctrica, las líneas telefónicas, la circulación vehicular y a los peatones.
Por ello, colaboran en la operación: CNT Esmeraldas (Coorporación Nacional de Telecominicaciones), CNEL (Corporación Nacional de Electricidad) y la Policía Nacional.
El recorrido que durará dos días es de 11 kilómetros, con una escala en el barrio Aire Libre. El equipo pasará por la calle Pedro Vicente Maldonado (Malecón), centro de la ciudad. Se considera que los vehículos que van en sentido contrario deben detenerse ante el paso del reactor.
El peso del reactor no es el único que soportará la vía. El traslado se hará en una plataforma hidráulica de 420 toneladas y 2 camiones de arrastre, uno de 600 toneladas de arrastre y otro de 300 toneladas.

martes, 31 de agosto de 2010

A la escuela solo se llega en canoa



Elsa Mera. Redacción Esmeraldas
emera@elcomercio.com
Esmeraldas | martes 31/08/2010

De pie sobre una estrecha canoa de madera, las hermanas Lorena y Betty Martínez Pianchiche se trasladan a su escuela aguas abajo del río Cayapas.

A las 06:45 de un miércoles de agosto, con un canalete entre sus manos, suben a la embarcación rústica de 5 metros de largo por 40 centímetros de ancho.

Lorena y Betty parten desde la escalinata del recinto El Encanto, en la parroquia Atahualpa, en el cantón Eloy Alfaro, norte de Esmeraldas. Otros 10 estudiantes también están listos para iniciar su recorrido por el afluente.

Ellos reciben clases en la Unidad Educativa Fiscomisional Santa María de los Cayapas, en la comunidad del mismo nombre, que está a 25 minutos en canoa. Es la única forma de transporte que tienen los niños de esta localidad esmeraldeña para ir a clases. No hay vías terrestres.

Coordinan cada uno de sus movimientos y se mantienen erguidos y sin moverse sobre las canoas, que parecen hechas a su medida. Una a una se van alineando en el afluente. En el ancho de la embarcación apenas hay espacio para poner los pies.

Por un brazo del extenso y caudaloso río Cayapas, se observa a decenas de niños y jóvenes que se desplazan en las pequeñas naves. Lo hacen todos los días .

Se distinguen del resto de navegantes por su uniforme de camisa o blusa de color blanco y falda o pantalón caqui.

El grupo de alumnos pertenece a la etnia chachi. Las niñas lucen una larga cabellera negra y lacia. Los varones llevan el cabello perfectamente recortado. Lorena tiene 15años y está en el octavo año de educación básica; Betty, con quien comparte la canoa para ir a la escuela, cumplió los 10 y cursa el quinto año escolar.

En el trayecto esquivan las ramas de los grandes arbustos que hay en la ribera y los troncos secos varados en el agua que han sido desechados por las empresas madereras que talan el bosque. En ocasiones hacen maniobras para no hundirse.

Llevan sus cuadernos y libros dentro de un bolso (no son mochilas) que cuelgan en sus hombros. Reman en silencio, nadie conversa, solo se cruzan las miradas. No está permitido distraerse ni por un instante. Así de forma aleatoria avanzan por el río, flanqueado por grandes árboles.

A las 07:10 llegan a la comunidad Santa María de los Cayapas, donde está la escuela y el colegio que tienen el mismo nombre. Dejan, de manera ordenada, sus pequeñas embarcaciones ancladas en la escalinata.

La imagen de la Virgen María les da la bienvenida en este pueblo de 700 habitantes, que pertenece a la parroquia Atahualpa, del cantón Eloy Alfaro.

A la entrada de la escuela se ve el escudo, un símbolo de trabajo y el esfuerzo para la comunidad. Dos manos, una de color canela y otra de color negro, sostienen un bastón de mando sobre la cabeza de un tigre.

Al igual que la unidad educativa, las casas -en su mayoría- se han construido sobre la loma, en donde no son alcanzadas por la corriente del río Cayapas, que en cada invierno se desborda inundando las partes bajas.

Detrás de los alumnos de la comunidad chachi El Encanto llegan más niños en canoas de otros poblados aledaños.

Los hermanos Argel, de 11 años; Byron, de 10; y Jackson Ayoví Nazareno, de 8 años viven en el recinto Zapallito, aguas arriba del Cayapas, un poco más distante de El Encanto. Ellos pertenecen a la etnia de los negros.

Sonríen amablemente mostrando su blanca dentadura.

Con ellos son alrededor de 70 alumnos que se trasladan en canoa, según Fausto Caicedo, rector de la Unidad Educativa, que fue fundada por la Misión Católica el 15 de agosto de 1961.

En la actualidad continúa siendo administrada por el Vicariato Apostólico de Esmeraldas.

En esa escuela se educan 270 niños, niñas y adolescentes. Vienen de varios recintos asentados a lo largo del río, entre los que están Camarones, Rampidal, Trinidad, Zapallito, Bellavista y de la parroquia San José.

Santa María de los Cayapas y sus alrededores son el territorio donde conviven negros y chachis, dos etnias que hasta hace cuatro décadas mantenían conflictos por sus diferencias culturales.

Hoy no solo comparten los salones de clases, también luchan juntos por desterrar el analfabetismo y la pobreza, enviando a sus hijos a esta escuela, que es un referente en la zona.

En las comunidades de otras parroquias de Eloy Alfaro, por donde cruzan los ríos Ónzole y Santiago, los niños también viajan en canoa para ir a estudiar.

Desde Borbón
El transporte fluvial es el único medio de acceso a las comunidades asentadas a lo largo del río Cayapas.
A la comunidad Santa María de los Cayapas se llega en lancha con motor, que parte desde el muelle de Borbón. El trayecto es de 2 horas con 30 minutos.
Existe un proyecto para la construcción de una vía carrozable desde Santa María hasta la parroquia Selva Alegre. Son 15 kilómetros, que facilitará la salida al cantón San Lorenzo y a la ciudad Esmeraldas.

lunes, 30 de agosto de 2010

Las notas periodísticas merecedoras del primero y segundo lugar en el concurso sobre prevención de riesgos

Las mujeres lideran la prevención en El Arenal
Autor: Elsa Mera

ESMERALDAS
Las amas de casa del barrio, ubicado en las orillas del río Esmeraldas, fueron capacitadas.

Las tres falsas alarmas de tsunami que se dieron la semana pasada en Esmeraldas, no alteraron a los habitantes del barrio El Arenal. Las mujeres del sector se limitaron a observar que los pobladores de las zonas cercanas corrían con maletas.“Estamos preparados para actuar frente a los eventos naturales. Sabemos que hay que escuchar una sirena y seguir a los marinos hacia los sitios seguros”, explica Cecilia Berduga, vecina.

El Arenal está ubicado en la ribera del río Esmeraldas, junto al destacamento de la Armada. El asentamiento se levantó sobre un relleno, por eso es considerado vulnerable ante un tsunami.

En este sector y en los barrios vecinos, Bellavista Norte y Nueva Esperanza Norte, se capacita a los pobladores en prevención de riesgos. La organización de ayuda humanitaria Oxfam, con financiamiento de la Comunidad Europea, ejecuta el proyecto desde agosto del 2009.

El proceso es liderado por las mujeres, en su mayoría amas de casa. En El Arenal se han conformado cuatro brigadas de respuesta: incendio, evacuación, primeros auxilios y comunicación.

Los integrantes se reúnen todos los miércoles y para inicios del próximo mes esperan realizar un nuevo simulacro.

En los próximos días, los técnicos iniciarán con la instalación de señalética en las rutas de evacuación establecidas. Además, determinarán sitios seguros y distribuirán material informativo. Se colocarán, al menos, dos sirenas de alto impacto.

“Después de escuchar la alarma, nosotros debemos avanzar por la calle Plinio Palominio y encontrarnos todos en la Catedral Cristo Rey”, comenta Cecilia Berduga, otra vecina del barrio.

Elba Chasing tiene claro lo que tiene que hacer si hay un desastre natural. “Lo primero es ayudar a salir de las casas a los niños y a las personas con capacidades especiales. Ellos tienen prioridad”.

En el barrio El Arenal, el 80% de los miembros de las 336 familias no tiene empleo fijo. Hay 112 casas, todas levantadas sin la adecuada dirección técnica.

La vulnerabilidad
Esmeraldas es la provincia más afectada y más vulnerable frente a las alteraciones del mar. Un ejemplo son los aguajes que se han registrado desde noviembre del año pasado.

En los cantones Muisne y Rioverde, la gente pide que se organicen talleres de capacitación, para saber qué hacer en caso de que haya un tsunami o un sismo.

Las autoridades provinciales piden USD 50 millones para obras de prevención.


Dos comunas viven bajo el riesgo
Autor: Washington Benalcázar
ESMERALDAS
En la parroquia Anchayacu y en el barrio Guacharaca, los vecinos están amenazados por la naturaleza. Hoy se celebra el Día de la Prevención de Riesgos.

María Bagüí señala con tristeza el sitio donde estaba ubicada su casa, que fue arrasada por el río Ónzole, en 1970. En abril de ese año, los habitantes de Anchayacu, en el norte de Esmeraldas, soportaron la furia de la naturaleza. “Tuvimos que salir nadando, mientras 22 viviendas se iban en el agua”, recuerda la mujer de 69 años.
A la parroquia se llega luego de navegar una hora en lancha por los ríos Cayapas y Ónzole, desde
Borbón. Allí, los vecinos se acostumbraron a vivir con las inundaciones.
Ítalo Camacho dice que en el invierno el agua ingresa al pueblo y sube hasta 4 m de altura.
Por esa razón, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) sugirió, hace 10 años, a las
autoridades de Esmeraldas, la reubicación del pueblo. Hoy se celebra el Día de la Prevención de
Riesgos por fenómenos naturales y la Secretaría de Gestión de Riesgos presentará el plan nacional.
Una de las propuestas que contiene el plan es la reducción de riesgos, a través del incremento
de la respuesta de las comunidades en peligro y la promoción de la cultura de prevención.
Bagüí aspira a que en ese documento esté contemplada la atención a su parroquia. La mayoría
de comunas del norte de Esmeraldas son vulnerables a las inundaciones, porque están rodeadas
por los ríos Cayapas, Ónzole, Santiago y Bogotá.
En esta zona, las organizaciones Intermon Oxfam y el Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio
(FEPP) ejecutan un proyecto de preparación comunitaria en poblaciones vulnerables a desastres,
financiado por la Comisión Europea. Desde hace dos años, los principales beneficiarios son
los habitantes de San Agustín, La Concordia y Bartolomé Ruiz.
En esta última población, William Castillo asegura que recibe capacitación para actuar en casos
deemergencia. Eso le ha permitido integrarse a las brigadas de salud y rescate, que son las encargadas de dar los primeros auxilios. Él aprendió a instalar albergues provisionales con ramas y plásticos. También letrinas. Los brigadistas de salud saben tomar la presión arterial, poner inyecciones, entablillar huesos fracturados...
Otros de los logros de la capacitación a los comuneros fue elaborar un mapa de riesgos.
Esmeraldas también está amenazada por los deslizamientos de tierra. El barrio La Guacharaca,
en el sur de la capital provincial, 100 familias corren el riesgo de ser tapadas por la tierra que se
desmorona de la loma Gatazo.
María Basán, una vecina del lugar, dice que para quienes viven en el sector, el tema de la prevención aún es una utopía. Recuerda que hace 11 años les ofrecieron trasladarles a un lugar
más seguro. “Pero hasta ahora seguimos aquí, en peligro y sin la esperanza
de salir”.

Punto de vista Mario Calderón/ Técnico en Prevención
‘Los medios deben apoyar más’
Una de las debilidades que se ha identificado es la poca importancia que las autoridades han
dado a las instituciones de socorro y a los medios de comunicación, como actores sociales relevantes en la reducción de riesgos.
La idea es que se sumen con un trabajo proactivo frente a la amenaza de los desastres.
Por esa razón, es importante incluir en la capacitación a comunicadores sociales de los sitios con
alta vulnerabilidad a desastres. La idea es que conozcan las amenazas en los propios lugares y sepan cómo contarlas. De esa manera, ese conocimiento puede llegar a más personas.
Es importante saber que cuando los técnicos dicen a la gente que no construya casas en laderas,
no hace caso. Si se lo dice a través de una radio tiene más fuerza.

miércoles, 25 de agosto de 2010

4 ganadores en el concurso de Comunicación Social en preparación ante el riesgo



El concurso de Comunicación Social en preparación ante desastres y reducción de riesgos, dirigido a periodistas de la provincia de Esmeraldas, ya tiene ganadores.
El Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio (Fepp) e Intermón Oxfam, que es una organización internacional, premiaron los 4 mejores trabajos relacionados con iniciativas de preparación comunitaria para la reducción de riesgos ante cualquier desastre.
El primer lugar en la premiación lo obtuvo Elsa Mera Bravo, corresponsal en Esmeraldas de diario El Comercio, con el tema “Las mujeres lideran la prevención en El Arenal”.
El segundo premio fue para Washington Benalcázar, periodista de diario El Comercio, en Ibarra. Su trabajo se basó en la situación de Dos comunidades que viven en alto riesgo.
Marco Coro, reportero de Radio La Voz de Su Amigo obtuvo el tercer lugar con el reportaje Peligro en los barrios por el invierno.
Y Carlos Hernández se hizo acreedor a un premio especial por una galería fotográfica titulada “El manglar muere en pie”.
Los ganadores fueron parte de una capacitación que se desarrolló en un periodo de seis meses, que posibilitó la formación de 20 comunicadores sociales de Esmeraldas como especialistas en el manejo de la información en temas de prevención y gestión de riesgos.
El seminario-taller fue uno de los componentes del Proyecto Preparación comunitaria en poblaciones vulnerables a desastres en zonas urbanas y rurales de la provincia de Esmeraldas y que se cumplió en el marco del VI Plan DIPECHO en América del Sur, financiado por la Comisión Europea.
El viernes 20 de agosto, en la misma ceremonia de premiación, se presentó los resultados del proyecto que benefició a cuatro barrios de la ciudad Esmeraldas y dos comunidades rurales de la provincia.

martes, 17 de agosto de 2010

Allá donde conviven negros y chachis…




Allá viví la noche más oscura y el más claro amanecer. Sentí el sol más cálido y la brisa más refrescante.
Allá donde conviven negros y chachis conocí enormes árboles y también vi de cerca como son talados por grandes empresas madereras que están detrás de los rostros humanos de la zona.
El lugar se llama Santa María de los Cayapas. Es una comunidad del norte de la provincia de Esmeraldas, a la que se llega solo por el río Cayapas.
Está habitada por dos etnias: los indígenas chachis y los negros. Son seres diferentes en su esencia, en sus costumbres y hasta en su apariencia, sin embargo son tan parecidos en la cotidianidad.
Comparten no solo el territorio, sino también la escuela, el colegio, el río, los caminos, las fiestas, el trabajo y las dificultades. Comparten, como verdaderos hermanos, sus vidas.
Sus vidas que están muy ligadas a la agricultura. Cultivan plátano, coco, cacao y yuca. Estos productos son la base de su alimentación.
El masato, por ejemplo, que es una bebida espesa que se prepara con plátano maduro y agua o leche, no falta en sus mesas.
Ver a los niños y niñas chachis y negros juntos en un aula de clases, es muy significativo. Hace cincuenta años esto no era posible.
Cuentan los habitantes de mayor edad, que había conflictos no solo por tierras, sino por antipatía y desconocimiento, entre sí, de sus bondades.
Juyungo, la obra insigne del escritor esmeraldeño, Adalberto Ortiz, refleja esta realidad. Su lectura nos transporta a un mundo multicolor, fantástico.
En la lengua chachi y por extensión mítica Juyungo, significa “diablo”
Ahora, es verdad que los negros y los chachis no permanecen juntos el día entero, algunos dicen que no se mezclan. Pero comparten y eso es innegable. Y hermoso.
Santa María de los Cayapas, es la conciliación de dos mundos distintos, pero iguales.

martes, 10 de agosto de 2010

El desarrollo se frenó en Esmeraldas

Redacción Esmeraldas
ecuador@elcomercio.com

Por las vías y las veredas de Esmeraldas la gente camina con cuidado para no tropezar o caer. Los choferes esquivan a cada momento los huecos de la calzada.

En la avenida Eloy Alfaro, a dos cuadras del centro de la ciudad, una vereda está a punto de desaparecer. El cemento está levantado y solo hay tierra. Esto ocurre frente al cementerio general.

Los vecinos del lugar comentaron que el estacionamiento continuo de los vehículos acabó con la vereda que tiene más de 10 años de haber sido construida.

“Por reiteradas ocasiones hemos solicitado al Municipio el arreglo de esta calle, pero no nos atiende”, dijo un joven que se negó a dar su nombre.

A 10 cuadras aparecen unos sumideros de aguas lluvia de las calles Pedro Vicente Maldonado y Ricaurte, que están deteriorados. El canal se ha convertido en un depósito de basura.

Este es el sector del denominado Centro Comercial La Barraca, donde hay alrededor de 400 comerciantes de ropa, calzado y otras mercaderías.

Frente a los negocios existe una pileta sin funcionar. Esta, al igual que otras cuatro ubicadas en distintos sectores, fue construida como parte de un proyecto de embellecimiento de la ciudad, que ejecutó el actual alcalde, Ernesto Estupiñán, del Movimiento Popular Democrático, en su primer período.

No se les dio el uso adecuado, han sido abandonadas y poco a poco se están deteriorando.

Antes, en el sitio donde está la pileta de La Barraca, en forma de triángulo, había un parque con el nombre de Luis Vargas Torres, el héroe de los esmeraldeños. Así lo hizo conocer una mujer de 70 años, que no da su nombre.

El alcalde Estupiñán cumple su tercer mandato. Su administración se inició en el 2002. En ese entonces, la ciudad, que tiene muchas lomas y está rodeada de los ríos Esmeraldas y Teaone, estaba llena de basura. El alcalde saliente fue Iván Iturburo, del Partido Roldosista Ecuatoriano.

En los primeros cuatro años, Estupiñán priorizó la limpieza de la ciudad, que tiene 130 000 habitantes. El basurero que quedaba en El Cabezón se trasladó a una vía alterna. Con la empresa privada se construyó un colector que encauzó las aguas residuales que llenaban de inmundicia.

Ahora se esperan obras de infraestructura que impulsen el turismo en la ciudad.

Carlos Acosta, presidente de la Cámara Provincial de Turismo, dice que la falta de planificación y de obras que mejoren el ornato conduce a que la ciudad sea rechazada como destino por visitantes nacionales y extranjeros.

“El deterioro de las vías es gravísimo. Se suma la excesiva venta ambulante como en la calle Bolívar, que está convertida en un nuevo mercado”.

Acosta no deja de mencionar al balneario Las Palmas, donde están las discotecas, bares, karaokes, restaurantes y puestos de comida. Por nueve años, Estupiñán ofreció ejecutar una obra de recuperación y remodelación. Henry Morejón, presidente de la Asociación de empresarios Las Palmas, dice que perdió la cuenta de los proyectos ofrecidos.

El más reciente lo expuso durante la campaña electoral del 2009. Incluía la construcción de un centro comercial en Las Palmas mediante la inversión de empresarios españoles. Solo se removió tierra y luego se descubrió que la empresa no existía.

“Esa ha sido una de las grandes mentiras de este señor en todos sus períodos como Alcalde”.

En barrios como San Martín y Esmeraldas Libre, la gente camina entre el polvo y el desorden. A sus calles el asfalto aún no llega. No hay signos de desarrollo.

Según el alcalde Estupiñán, su administración priorizó las obras de saneamiento, como la recolección de basura y alcantarillado donde se han invertido USD 25 millones. “Han sido 10 años para resolver lo que nunca se hizo, para sacar a esta ciudad de la imundicia”, dijo.

Menciona que está por iniciar proyectos para la recuperación de los espacios públicos. Dijo además que no se ha podido asfaltar las calles por falta de recursos. El Municipio de Esmeraldas recibe USD 13 millones para 200 000 habitantes. El mayor porcentaje está destinado a gastos corrientes.

“Estamos por iniciar el asfaltado de las calles principales gracias a un convenio con Petroecuador que nos entregará USD 3 millones en asfalto".